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jueves, 29 de marzo de 2007

Abstraction

Ojalá el amor fuese eterno
–es que estás enamorado?
No sé, lo llamo amor porque queda poético, da la impresión de que soy una persona con sentimientos y que tengo alguien con quien compartirlos… me gustaría que esto fuese eterno
–para?
No sé, lo digo porque es admirable que sea feliz y que desee seguir siéndolo para siempre, así creerán que soy alguien interesante y querrán hablar conmigo… ojala, esto fuese algo
–pero entonces, qué quieres?
No sé… ojalá tuviese algo que decir

*ni foto ni música ni na!

lunes, 26 de marzo de 2007

"El otro día, sabes, cuando lo vi entrar por esa puerta que no era otra que la puerta de mi vida, cuando lo vi volver a entrar aunque nunca hubiese llegado a salir del todo porque siempre ha estado aquí, en mi cabeza, en mi recuerdo... Pues en ese momento, sentí que venía para quedarse... y por mucho tiempo… sentí que era el final del principio y el principio del final…

miércoles, 21 de marzo de 2007

Viento
escultor el paisaje modela. Sopla.
Feroz.
Seres deformados atormentan mis ojos divagantes en el infinito. Ven
tragedias.
Brazos ramificados degollan. Cabezas rodantes arrasan.Afiladas cuchillas son hojas
que hieren.
Una figura sin vida estrangulada. Inertes colgados cuerpos balanceándose al son de unas notas de
sangre.
Música del viento:
Viento mata muerto Muerto viento mata
Muerto mata viento Muerto viento muere

domingo, 28 de enero de 2007

The man who went out for cigarettes

De casualidad he encontrado este relato, espero que les guste.


Al volver una noche a casa del trabajo, encontré a mi mujer en la silla de ruedas junto a la cama. Llevaba un corsé azul oscuro con ligas a juego, el encaje de las medias se dejaba entrever por debajo de la manta que le cubría las piernas. Marilyn, mi mujer. Se había arreglado el pelo. Se lo había cepillado y le caía suave y cobrizo sobre los hombros, las puntas rizadas. Con los dedos, acariciaba la manta que le cubría las piernas espectrales como si fueran muebles viejos. No dijo nada. Dejé algo de calderilla sobre la cómoda y me quité las zapatillas de deporte y los calcetines empapados bajo su mirada atenta. Trabajaba como marinero de cubierta en un barco de pesca deportiva y llevaba la camiseta y los pantalones manchados con las huellas de mi trabajo: escamas brillantes como lentejuelas y restos de tripas de pescado. Desnudo, llevé aquel montón de ropa pestilente al cuarto de la lavadora y lo tiré dentro de la máquina. Había cubierto el suelo del pasillo con goma negra para que le resultara más fácil moverse por la casa. Todo estaba en silencio... seguir leyendo