martes, 20 de marzo de 2007


Hay ocasiones en las que me encuentro ante una persona que me intimida. Puede que no conozca la razón, puede que sea inexplicable, pero hay veces en las que me siento insignificante, como una pequeña hormiguita ante una gran cucaracha que me quiere devorar. Siento que no puedo hacer frente a ese bicho y que tengo que someterme a él. Siento que mis capacidades son limitadas y que debo aceptar lo que ese me quiera escupir a la cara. No es que me inspire un cierto respeto o admiración, es simplemente superior.
En esas ocasiones decido entonces imaginarme a la gente cagando. En ese estado, uno de los más humanos pero animal también, todos somos iguales. Todos vulnerables, dependientes y necesitados, en un esfuerzo por enfrentarnos a nuestra propia naturaleza, por no aceptar nuestra condición, por superar las dificultades. Pero no podemos luchar contra ello, es ley de vida. Para Kant la dignidad sería el valor absoluto del que gozamos cuando somos libres de no obedecer más que a ley dictada por la razón. Nunca seremos dignos, nunca seremos libres. Es ley de vida, no es una ciencia.
De repente la cucaracha va menguando o quizás soy yo la que crezco pero las distancias se acortan y me doy cuenta de que nos arrastramos sobre el mismo suelo y el mismo cielo nos aplasta.

3 comentarios:

Aura dijo...

Yo hace tiempo que dejé de sentirme así, pues hace tiempo que huyo de convencionalismos sociales. Y sé que la persona que tengo delante, la que, a priori, puede parecer más grande que yo, es humana e imperfecta.
Y que lo que yo veo en grande simplemente es la proyección de mis carencias. Y también sé que esa persona no sabe lo que yo sé sobre mí, con lo cual no es más grande ni más pesada, sólo es lo que yo quiero que sea. Y si no lo acepta así, me doy media vuelta y le dedico mi tiempo a otras cosas más productivas para mí.
Una vez una gran persona en mi vida me llamó egocéntrica. Después de mucho analizar sus palabras llegué a dos conclusiones:
-la primera es que hablaba de sus faltas como si fueran mías. Me llamaba egocéntrica desde su propio egocentrismo
-la segunda es que es mi deber pensar en mí y en mi vida, llámese egocentrismo o supervivencia.
Besos Nathalie, in de lo más in ;)

nathalie dijo...

Lo de egocéntrica me es familiar pero nunca lo había visto desde esa perspectiva..soy una superviviente pues :)
los besINes pa tí!

Aura dijo...

...besos de superviviente a superviviente...

...me alegra encontrar más egocéntricas concéntricas y dedicadas :)))